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Pilas de biogás, alternativa a las células de combustible de hidrógeno.
Bueno, antes de nada, disculparme ante mi absentismo bloguero en estas últimas fechas. Vuelvo con ganas, o eso creo.
Estamos inmersos en plena crisis económica mundial. Uno de los sectores más afectados es el automovilístico, que está viendo como las cifras de ventas se reducen, a la par que las de pérdidas tienen un crecimiento exponencial.
Han sido muchas las consecuencias de esa crisis (despidos, recortes,...), si bien para Aragón Sostenible, nos interesan más las relacionadas con lo medioambiental (sin obviar, ni mucho menos, los costes sociales de esos despidos, pero es que ese no es el tema de este blog). Hay empresas como BMW que, a pesar de todo, invierten en eficiencia y tecnología limpia, como el Efficient Dynamics. Otras como GM se han visto obligadas a desinvertir, siendo su departamento de tecnologías del hidrógeno (uno de los más, sino el más, puntero del mundo) el más afectado con esos recortes. El sueño de ver en 2010 un vehículo comercial movido por una pila de combustible, se ha convertido en casi una quimera.
Las pilas de combustible producen energía a raiz de la reacción contralada entre hidrógeno y oxígeno, reacción exotérmica que produce, además de energía, un residuo limpio como ninguno: agua pura. Se preveía que las pilas de combustible pudieran sustituir a los actuales motores de gasolina y diesel en no muchos años (que no digo que no vaya a ser así, pero tardaremos algo más en verlo, creo).
El caso es que la aplicación integrada de las células de combustible con energías renovables (que permitirían hidrolizar agua para producir hidrógeno de forma limpia), parecía una muy buena solución para la obtención de una energía limpia, transportable y muy versátil.
Por suerte, no todo está perdido, pues la tecnología de las pilas de combustible puede tener un uso alternativo, si bien no sustituyendo el hidrógeno por biogás.
El biogás (gas compuesto originado por la digestión de materia orgánica) puede ser utilizado con una particularización de esta tecnología en microturbinas generadoras de electricidad, con insignificantes emisiones de gases contaminantes. Es un avance más, quizá con una aplicación masiva más lejana, pero todo ayuda, y más teniendo en cuenta que el biogás está compuesto por ciertos gases muy contaminantes y corrosivas que, gracias a esta tecnología integrada, se recuperan e inutilizan en altos porcentajes.
Esperemos que los gobiernos se den cuenta que el actual modelo económico nos ha llevado a donde nos ha llevado, que hay que repartir la riqueza globlamente y que las energías renovables, aprovechables en todas las partes del mundo (en culquier punto del planeta hay sol, viento, biomasa,...) pueden ayudar a ello, y a homogeneizar este polarizado planeta.
La Unión Europea busca cambios normativos para el impulso del biogás
El biogás es una mezcla de gases surgida de la actividad de bacterias anaérobias (no consumen oxígeno) que descomponen la materia orgánica, que suelen estar presentes en las basuras, las aguas fecales o los excrementos. Estas bacterias consumen el carbono y el nitrógeno de dichos elementos, produciendo como resultado metano (CH4), CO2 (en menor proporción) y trazas de monóxido de carbono (CO) y anhídrido sulfuroso (SO2). Este gas surgido de procesos naturales de descomposición puede ser aprovechado para la producción de energía.
La Eurocámara aprobó el pasado miércoles un informe no de ley en el que insta a incluir el impulso del biogás en el proyecto para el fomento de las energías renovables de la Unión Europea, mediante la equiparación de las subvenciones que recibe la electricidad verde, al recordar que la viabilidad de esta fuente sostenible depende del apoyo de recursos financieros públicos nacionales y europeos. Como apuesta más destacable, se pretende abastecer las redes de gas natural con biogás.
Y es que, a pesar de ser una de las fuentes de energía para calefacción más baratas y tener un elevado potencial de contribución a la reducción de las emisiones de CO2 y de metano, su uso es reducido y su potencial está desaprovechado. Por una parte, únicamente se obtienen en la UE 50 petajulios (1 PJ = 1015 J) de biogás a partir de todos los desechos, cuando sólo el aprovechamiento del estiércol podría producir 827 PJ. Además, las 4.242 plantas de las explotaciones agrarias y las 26 instalaciones centralizadas de Europa están repartidas de manera desigual, siendo Alemania, Bélgica, Austria y Dinamarca los países más aventajados.
El problema es que el biogás no es viable sin apoyos financieros (europeos y/o nacionales), por lo que la Eurocámara, en pos de la consecución del objetivo de consumir el 20% de la energía de fuentes limpias en 2020, pidió a la Comisión que presente un informe específico sobre el biogás y su promoción en el continente, señalando los cambios necesarios en las legislaciones comunitaria y nacional, con el fin de impulsar su expansión, así como incluir las instalaciones de biogás en el mecanismo de Kioto, a través de certificados verdes, primas especiales, créditos fiscales, etc.
También se dio el visto bueno a una revisión de la definición de "estiércol" recogida en el cuerpo normativo comunitario, con el fin de no favorecer los fertilizantes artificiales por encima de los desechos procedentes de las plantas de biogás.
La UE, una vez más, marcando el ritmo, algo que no sería necesario si todos los Estados miembros tuvieran una concienciación y decisión similar a la de Alemania o Austria, por poner dos ejemplos de los líderes europeos en materia medioambiental. ¿España?, ¿Aragón,... No Comment.


