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Por unos biocombustibles sostenibles

Las ONGs continúan con su "cruzada" contra los actuales biocombustibles. Varios informes cuestionan su eficacia técnica y, sobretodo, su sostenibilidad (algún informe sitúa a los biocombustibles como la segunda causa de la destrucción de los bosques latinoamericanos).
Más de 140 ONG agrupadas han elaborado un manifiesto en el que se incluyen los aspectos más urgentes a tratar durante la IX Conferencia de las Partes del Convenio de Biodiversidad. En primer lugar aparecen los biocarburantes, calificados como una de las tres falsas soluciones que intentan mitigar nuestro efecto sobre el planeta (los árboles genéticamente modificados y los créditos y captura artificial de carbono son las otras).
La Global Forest Coalition, presentó en el mismo foro un informe sobre la situación de los bosques en Latinoamérica en el que se afirma que los biocombustibles son la segunda causa de deforestación. Solo se ven superados por la extensión de pastos para la ganadería y están por delante de los cultivos destinados a la alimentación humana. El informe, que analiza, entre otros, la situación de los bosques de México, Paraguay, Costa Rica, Ecuador y Brasil, confirma que en algunos estados de este último país se ha duplicado el ritmo de deforestación en el primer trimestre del año, con respecto al mismo periodo del año anterior. Esta es una de las razones por las que ha dimitido la ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva, una de las principales defensoras de la Amazonía.
Antes de que la producción de estas enzimas sea económicamente viable, se necesitará un mayor conocimiento de la dinámica del crecimiento celular y la producción de enzimas. Vemos que, mientras la comunidad política intenta "colar" como sea los biocombustibles para hacernos ver lo ecológico de sus políticas, la comunidad científica, conocedora de los problemas de los actuales biocombustibles, tiene claros los objetivos de poder desarrollar unos biocarburantes eficientes y sostenibles. Eso sí, hay que decir, que esta investigación sobre la Trichoderma reesei está financiada en parte por la UE, a la que considero un oasis en el desierto político actual, en cuanto a sostenibilidad y medio ambiente se refiere.
Airbus apuesta por los Biocombustibles 2G

El constructor aeronáutico europeo Airbus, el grupo estadounidense Honeywell, el consorcio International Aero Engines y la aerolínea estadounidense JetBlue, se han asociado para desarrollar un biocombustible sostenible de segunda generación.
La idea es desarrollar una tecnología que permita convertir aceites procedentes de plantas y algas en combustibles para la aviación, así como obtener la aprobación de los organismos de normalización. Las empresas involucradas tienen claro que estos biocombustibles, procedentes de cosechas no alimentarias (con lo que no encarecen el precio de alimentos de primera necesidad), tienen un mejor ciclo de vida y con menos emisiones que el queroseno actual, y que los actuales biocombustibles.
El combustible, denominado bio-jet de segunda generación, será producido utilizando la tecnología desarrollada por UOP (empresa que pertenece al grupo Honeywell) uno de los líderes en tecnología y productos dentro de las industrias aeronáutica y del refinado.
El grupo de empresas es consciente del nivel de consumo de queroseno para aviación y de su crecimiento a nivel mundial, lo que, unido a una clara vocación medioambiental, da como resultado este proyecto en buscar de un combustible respetuoso con el medio ambiente, con menos emisiones contaminantes, sin los problemas derivados de los actuales biocombustibles (necesidad de mezcla con combustibles convencionales, altas emisiones de determinados compuestos, encarecimiento de productos alimenticios,...) y que, además, mejore el rendimiento de las actuales fuentes de biomasa.
Evidentemente, el aumento del precio del petróleo y el agotamiento de las reservas mundiales del mismo, cada vez en un horizonte más cercano, también habrán tenido algo que ver. El caso es que lo que Airbus pretende es que en 2030, hasta un 30% del combustible con el que alimentará sus aeronaves sea bio-jet de segunda generación. Quizá la cifra parezca reducida, pero si consideramos el nivel de consumo de petróleo a nivel mundial por parte de las empresas del sector del transporte aéreo, seguro que vemos la cifra con otra perspectiva.
Iniciativas como esta son dignas de admiración, aún cuando seguro tienen un transfondo comercial muy importante, pero es que, lo verdaderamente importante y meritorio es la apuesta decidida por los biocombustibles de segunda generación, los 2G, en lugar de lo fácil, que serían los actuales biocombustibles, esos que erróneamente están siendo defendidos y favorecidos por la clase política actual, cuando están demostrados sus escasos beneficios y sus elevados costes en muchos aspectos. Biocombustibles, sí; pero 2G (sostenibles, eficientes, eficaces,... e inútiles a la hora de especular).
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- Primer vuelo comercial con biocombustible
Primera planta comercial de biocombustibles de segunda generación
Negro futuro para los biocombustibles (II)
El pasado viernes publicaba en este blog un artículo, "Negro futuro para los biocombustibles", en el que comentaba la difícil perspectiva que se planteaba en Europa en este ámbito tras un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente que cuestionaba su efectividad en la lucha contra el cambio climático y le responsabilizaba de otros efectos directos (encarecimiento alimentos, deforestación bosques tropicales,...).
Practicamente a la misma hora que escribía esas líneas el presidente de la Unión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunciaba la realización de un estudio sobre el impacto de la producción de biocarburantes en la agricultura, la alimentación y el medio ambiente. Así mismo, afirmó que esta decisión venía motivada por ese informe que antes mencionaba.
Esperaremos a ver cuales son las conclusiones de ese informe, pero me arriesgaría a decir que no serán especialmente halagüeñas con su viabilidad y desarrollo futuro. Siempre he pensado que el problema de los biocombustibles, a parte de que no sean especialmente eficientes, es el sistema económico que tenemos que atrapa con sus garras todo aquello susceptible de ser rentable. Muchos empresarios se han lanzado a invertir en el sector, buscando las subvenciones, provocando la especulación con determinados cultivos que comenzaron a venderse más caros para producción de biocombustible, en lugar de para su uso hasta ese momento, la alimentación. Poco les importa el rendimiento, la eficiencia, los beneficios, las deficiencias, si encarecen o no alimentos básicos como la leche, el pan,... El negocio, es el negocio.
Negro futuro para los biocombustibles
Por estas razones, el comité científico recomendo suspender el objetivo y proponer un nuevo y amplio estudio sobre los riesgos y beneficios de los biocarburantes que ayude a establecer un objetivo más adecuado en un plazo más largo. Sin embargo, Stavros Dimas, comisario europeo de Medio Ambiente, ha manifestado que tiene previsto mantener el objetivo, algo que a todas luces parece equivocado. Veremos a ver que pasa.
Los rastrojos agrícolas ya no son un problema
Tras unos días de obligado, y desgraciado, parón, retomo la actividad en el blog.
Hace apenas unos días era frecuente ver por Alcorisa, así como en la práctica totalidad de localidades aragonesas, como los agricultores acometían la quema de los rastrojos tras la pertinente poda de los respectivos cultivos (en Aragón, a esa acción se le denomina "remoldar", no podar), básicamente el olivo. Como supongo que todos sabréis, esos rastrojos no son más que biomasa, y si esa quema de rastrojos se hiciera en un instalación adecuada se resolverían dos problemas de una vez: los agricultores se desharían de ellos y, a la vez, se podría aprovechar de una forma efectiva la energía de su combustión.
Algo así es lo que se quiere hacer en Castilla-La Mancha. La Unión de Cooperativas Agrarias de Castilla-La Mancha (UCAMAN), en colaboración con Acciona Energía, realizó hace unos días una jornada teórico-práctica sobre el aprovechamiento energético de los restos de poda. Allí, se conocieron proyectos que ofrecen una gestión alternativa a estos residuos, basados en la recogida en las parcelas para su posterior traslado a plantas de generación de energía eléctrica mediante su combustión, suponiendo una ventaja para los agricultores, que ya no tienen que realizar gestión alguna para su quema habitual, así como el ahorro de costes y trabajo a la hora de proceder a la misma. Acciona aprovechará los restos de poda de cultivos leñosos para la producción de energía eléctrica en las plantas que tiene proyectadas en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Cuenca y Utiel (Valencia).
En esa jornada se presentaron informes del potencial existente de Castilla-La Mancha en esta materia prima, gracias a los cultivos de olivo, vid y almendros. Basándose en estos informes, la Junta de Castilla-La Mancha fué la que apostó por este proyecto que, a parte del consiguiente beneficio medioambiental, reporta cierta cuota de independencia energética a la región, así como mejora la renta agraria y dota al sector de cierto valor añadido.
Esperemos que este proyecto se extienda al máximo, pues dada la cantidad de residuos agrícolas que se generan estaríamos hablando de muchas toneladas de CO2 no emitidas a la atmósfera.
Biocombustibles de segunda generación

Los actuales biocombustibles generan cada vez más dudas acerca de su viabilidad y su impacto medioambiental. Por ello, diversas investigaciones y proyectos tecnológicos en todo el mundo trabajan en el desarrollo de una segunda generación que contrarreste estos inconvenientes. Son más ecológicos y avanzados que los actuales, y su desarrollo podría permitir una mayor implantación de los biocarburantes en los próximos años.
Pero, ¿qué son los biocombustibles de 2ª generación (2G)?. Con respecto a los actuales, los biocombustibles 2G serán elaborados a partir de mejores procesos tecnológicos, y, además, utilizarán como materias primas productos que no estén destinados a la alimentación que se cultiven en terrenos no agrícolas o marginales. Así, la polémica generada por sustituir alimento por carburante, quedaría zanjada.
Primer vuelo comercial con biocombustible
Leo en la edición digital de El Periódico de Aragón que "Virgin Atlantic se ha convertido hoy en la primera aerolínea comercial en surcar los aires usando combustible biológico con un vuelo entre Londres y Amsterdam. En colaboración con Boeing y el fabricante de motores General Eletric, la aerolínea de Richard Branson debe probar la eficacia en vuelo de un biocarburante compuesto en un 20 por ciento de una mezcla de aceite de coco y de babassu. El Boeing 747 de Virgin Atlantic ha volado con cuatro motores, uno con combustible biológico y los otros tres con convencional, para garantizar el buen funcionamiento del aparato si el biocombustible presentara algún problema, y es que una de las desventajas que se le atribuyen es que puede congelarse a grandes alturas. El de hoy ha sido el primer vuelo de estas características, ya que, si bien el 1 de febrero se hizo un primer experimento con un Airbus A380, de Filton (Inglaterra) a Tolouse (Francia), el biocombustible que se utilizó era sintético y no natural.
Este hecho no ha quedado exento de las críticas de los ecologistas, que argumentan que los mismos biocombustibles son perjudiciales para el medio ambiente. Sin embargo, el dueño de la aerolínea, Richard Branson, asegura que el vuelo de hoy es "un punto de inflexión" que permitirá que los aviones empiecen a utilizar ese tipo de combustible antes de lo esperado: "El carburante empleado es de fuentes verdaderamente sostenibles que no ponen en peligro recursos naturales para la obtención de alimentos o agua. Este vuelo de demostración nos dará un conocimiento clave que podremos usar para reducir nuestras emisiones de carbono".
La semana pasada, el Gobierno británico encargó un estudio sobre el impacto medioambiental y económico del combustible biológico, ya que cada vez hay más científicos que opinan que puede perjudicar el entorno natural, ir en detrimento de la producción de alimentos e incluso puede aumentar las emisiones de carbono. Un estudio reciente en la revista estadounidense Science halló que, en algunos casos, como en el de la deforestación en Indonesia para plantar aceite de palma, habilitar terreno para el cultivo de las plantas que componen los biocarburantes causaba más emisiones que el ahorro posterior que reportaba el combustible.
De todas las medidas en pos de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, considero a los biocombustibles como una de las más problemáticas y que más controversia generan. Si bien con una mezcla de biocombustibles y combustibles fósiles se consigue un rendimiento de los motores adecuado y una reducción de las emisiones de CO2, no hay que obviar sus "otros efectos".
Los biocombustibles surgen del interés en mitigar los problemas asociados a los excedentes agrícolas con destino alimentario. Por desgracia, todo acaba sucumbiendo a este sistema económico global, de forma que, viendo los beneficios económicos del uso de determinados cultivos con este fin, se ha comenzado a extender su cultivo, conllevando con esto un encarecimiento de los cultivos para la finalidad primera que debían tener, el consumo humano y/o animal. Es decir, a los agricultores les interesa más vender su producción a empresas que utilicen sus cultivos para la fabricación de biocombustibles, que venderlo a empresas con finalidad alimentaria. En definitiva, en lugar de utilizarse con un último recurso para darle salida a los excendentes de producción, a comenzado un movimiento especulativo que no beneficia a nadie, excepto a los grandes productores que ven aumentados sus márgenes de beneficio a costa del encarecimiento de los alimentos. También es problemática la emisión superior de los NOx con respecto a los combustibles convencionales.
Sin embargo, no hay que demonizar en absoluto los biocombustibles, pues sus beneficios medioambientales son notables. Por ejemplo, el uso de biodiesel supone una reducción del 40% de emisión de CO, del 47% en el caso de las partículas, del 50% en HC, y de la totalidad del SO2 (gran responsable de la lluvia ácida, pues al mezclarse con el agua produce ácido sulfúrico). El problema, como siempre, reside en utilizarlos como recurso económico en lugar de como recurso medioambiental. Hay reside el problema de los combustibles, y de la mayoría de las tecnologías limpias que son creadas con una determinada intención (obviamente, medioambiental) pero que, acaban sucumbiendo ante los intereses de ciertos sectores económicos y políticos. Si les interesa su promoción (por su rentabilidad), se irán desarrollando (por desgracia, no siempre de una forma óptima); si, por el contrario, creen que pone en peligro su hegemonía, harán todo lo posible por evitarlo.
Contra esto es muy complicado luchar, casi imposible. Así que, si bien no hay que dejar de intentarlo, lo mejor que se puede hacer es intentar adaptarse y buscar puntos de encuentro entre ambos intereses. En ese equilibrio, al menos a día de hoy, tenemos la única oportunidad de alcanzar nuestro objetivo de un desarrollo sostenible a nivel global.


