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De ozono y dióxido de carbono

Hoy, dentro de las Jornadas Ejulve Sostenible, a las que por desgracia no puedo acudir, Greenpeace presentará su informe "Falsas Esperanzas: por qué la Captura y Almacenamiento de Carbono no salvará el clima". Ejulve es una de las localidades aragonesas que el Ministerio de Industria ha reservado como posible destino para almacenar el dióxido de carbono producido y no lanzarlo a la atmósfera.
Desde este blog siempre he sostenido que la captura y almacenacimiento de CO2 no es una solución, es un parche que permitirá seguir con el insostenible negocio de la explotación de los combustibles fósiles. Además, está demostrado que es una tecnología cara, despilfarradora de energía y arriesgada, pues una fuga en uno de esos depósitos podría producir efectos nocivos en el área de influencia de la misma, a parte de que supondría el haber gastado una ingente cantidad de dinero en evitar la emisión de un gas, que habría sido emitido. Es decir, la mejor solución de no contaminar con gases invernadero, es no producirlos, y eso pasa por la apuesta decidida por las energías renovables y la inversión necesaria de dinero (aproximadamente la que se invertiría en depósitos de CO2) para el desarrollo más rápido posible de las tecnologías del hidrógeno. Además, por mi parte, no me negaría a que hubiera cierto porcentaje de energía que se obtuviera de reactores nucleares, si bien sería un porcentaje bajo y más orientado a posibles picos de energía u otras circunstancias excepcionales. Todo esto es posible, sólo hace falta voluntad, lo más difícil.
Y en todo eso, Aragón, podría tener un lugar destacable. Zaragoza y Teruel son provincias de máxima categoría peninsular en aprovechamiento de energía eólica terrestre, así como Huesca y, otra vez, Teruel, lo son en aprovechamiento de energía solar fotovoltáica. De forma que hay estudios que vaticinan que será más barata la explotación de esas energías en el futuro, que el actual coste de la explotación de los ciclos combinados aragoneses. Eso sí, hay que ponerse manos a la obra ahora.
Hoy, leo también en la prensa que Aragón rebasa el límite de ozono de la UE para el 2010. El ozono es un componente de la atmósfera, pero en elevadas concentraciones y en las capas bajas de la misma, es contaminante. Es uno de los gases más oxidantes que existe y, en concentraciones altas, puede tener efectos nocivos para la salud humana. Es por ello que la UE prevee legislar los límites admisibles de concentración de ozono, para evitar las actividades que ocasionan su producción, pues hay que decir que el ozono no es un contaminante directo, sino indirecto, pues surge de reacciones químicas en las que hay presentes una serie de gases precursores que si son producidos por la actividad humana (por ejemplo, los óxidos de nitrógeno en la combustión de combustibles fósiles, sobretodo de los derivados del petróleo, es decir, básicamente del transporte).
Camarena de la Sierra, una preciosa localidad turolense, es la poblacion aragonesa más afectadas por este tipo de contaminación. Curiosamente, y probando una vez más el escaso nivel y la nula capacidad del consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón que dirige el ínclito Boné, el año pasado se retiró la estación de mediciones de Camarena por orden de la consejería mencionada.
La DGA tendrá que espabilar en este asunto, sino quiere ser sancionada por la UE o, lo que es peor, ver como los ciudadanos aragoneses sufren los efectos de las inadmisibles contaminaciones de ozono troposférico. Por desgracia, creo que están más pendientes de otros asuntos, sobretodo durante los próximos meses de la Expo del Agua y el Desarrollo Sostenible. Espero que Boné preste mucha atención a las conferencias y debates que se van a celebrar (lo verdaderamente relevante de esta Expo), pero mucho me temo que lo veremos más por actos oficiales, que por actos científicos y técnicos.
Un centro de investigación británico logra transformar el CO2 en gas natural
Ayer me enteré de que un equipo de investigadores británicos del CICCS ha desarrollado una tecnología capaz de transformar el CO2 en gas natural.
El CICCS (siglas en inglés de Centro para la Innovación en Captura y Almacenamiento de Carbono) es un laboratorio de la Universidad de Nottingham (Reino Unido), pionero en la búsqueda de soluciones que permitan captar y procesar el CO2 para reducir la presencia de este gas de efecto invernadero en la atmósfera.
El CICCS ya ha diseñado varios procedimientos para la captura del dióxido de carbono que emiten las industrias más contaminantes, solución esta que, pese a lo que dicen sus defensores, presenta inconvenientes a tener en cuenta, ya que se desconoce el tiempo máximo que el CO2 podría permanecer almacenado y, además, existe el riesgo de una fuga a gran escala que podría provocar graves consecuencias medioambientales. Recuerdo que Ejulve (Teruel), suena como posible emplazamiento de una instalación de estas características. A propósito de ello el otro día fuí conocedor de que en breve se llevarán a cabo en la localidad una serie de conferencias al respecto, según informó el alcalde de Ejulve, José Manuel Salvador. Cuando tenga certeza de las fechas, lo comunicaré convenientemente.
El caso es que es evidente que algo hay que hacer con las emisiones de CO2. Yo, por supuesto, abogo por su reducción directa, por la apuesta decidida por las energías limpias, en contraposición a lo que los grandes poderes económicos y políticos están haciendo, que es destinar ingentes cantidades de recursos destinados a "parchear" la situación, para así poder seguir con el status quo energético actual. ¿No es más coherente que todo el dinero que se invierte en estos proyectos (que pueden salir bien, o no) se invirtiera directamente en instalación de sistemas de energías renovables?. Utopias.
Pasemos a las realidades. La solución tiene pinta de pasar por hallar un método que permita reutilizar este gas para lograr, de forma segura y eficaz, reducir su presencia en la atmósfera y mitigar el calentamiento global del planeta. Eso es lo que pretende la tecnología anteriormente mencionada, capaz de convertir el dióxido de carbono en gas metano, el principal componente del gas natural, gracias a un proceso similar a la fotosíntesis de las plantas. Según explicó Maroto-Valer, "las plantas cogen CO2, agua y luz y lo transforman en azúcares. Nosotros hacemos un proceso parecido. También cogemos luz, agua y CO2, pero en vez de generar carbohidratos producimos metano". "Sería el ciclo perfecto de la energía, se pasaría del CO2 al gas natural y de éste al CO2 nuevamente".
Esta no es la única línea de investigación en la que trabaja la Universidad de Nottingham, que ha logrado transformar el CO2 en un mineral similar a los ladrillos utilizados en la construcción, es decir, lo que la naturaleza hace por sí sola, eso sí, en siglos e incluso milenios.
Estos proyectos que, a día de hoy, son eso, proyectos, sí parecen, a priori, soluciones efectivas, pues no consisten como los almacenes de CO2 en "esconder la basura debajo de la alfombra", sino tratar esa "basura" y transformarla en elementos útiles. Evidentemente, no es lo mismo la producción controlada en laboratorio, que su uso industrial a mayor escala. Veremos a ver qué pasa.
¿Depósitos de dióxido de carbono en Aragón?

Estos últimos días se comenta por la prensa aragonesa la posibilidad de que se instalen en dos zonas de Aragón unos almacenes de dióxido de carbono (CO2), como parte de un proyecto internacional de captura de dicho gas, destinado a reducir la emisión del mismo a la atmósfera, principal responsable del efecto invernadero que origina una ascenso de la temperatura global del planeta, el fenómeno conocido como calentamiento global.
Las zonas en cuestión son la conocida como "Almacén 1", en el Bajo Aragón zaragozano, que comprendería parte de los términos municipales de Caspe, Maella, Fabara, Nonaspe, Fayón o Mequinenza, además de otras localidades de la provincia de Tarragona; y la conocida como "Almacén 2", en el Maestrazgo turolense, englobando los términos de La Iglesuela del Cid, Cantavieja, Fortanete, Villarroya de los Pinares, Aliaga, Villarluengo, Pitarque, Cañada de benatanduz, Tronchón, Mirambel, La Cuba, castellote, Ejulve, Bordón y Las Parras de Castellote.
Pero, ¿qué es la captura de CO2 y qué supone?.
Este es un proyecto internacional, liderado por 8 de las mayores empresas energéticas mundiales (BP, ChevronTexaco, Eni, Norsk Hydro, EnCana, Shell, Statoil, Suncor Energy), con la colaboración de varios estamentos públicos (EU Research Directorate, Norway Klimatek, US Department of Energy) y otra serie de colectivos.
El proyecto tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, pero sin modificar los procesos productivos que lo producen, sino capturándolo antes de su emisión, canalizándolo e introduciéndolo posteriormente en el subsuelo, almacenándolo ahí durante un periodo de tiempo indeterminado.
Este sistema, teóricamente, no tiene mayor complejidad y problemas que la extracción de gas que se lleva a cabo masivamente a lo largo del globo pero, aún así, entraña ciertos aspectos que deben ser tenidos en cuenta. Por ejemplo, el almacenamiento no se puede llevar a cabo en cualquier lugar, pues se necesitan unas condiciones geológicas determinadas, un gran volumen de almacenamiento a una profundidad no excesiva,... Además, hay que transportar ese gas desde los puntos de producción hasta los lugares de almacenamiento, y no siempre están todo lo próximos que sería deseable. Por ejemplo, en el caso del Maestrazgo turolense, supongo, habría que llevar todo el CO2 que se produjera en las centrales térmicas de Escucha y Andorra, ya que son las más cercanas, lo que supondría unas canalizaciones larguísimas, pues no creo que intentaran su transporte por carretera, ya que no tendría ningún sentido (lo que no emitieras por un lado, lo estarías emitiendo por otro).
En el caso del Maestrazgo turolense, la institución comarcal ya ha hecho pública su negativa al proyecto, ¿por qué?. Pues porque, acertadamente, consideran que deben ser otros los que acarreen con este tipo de instalaciones, concretamente aquellas zonas que se beneficien directamente de las instalaciones y de la energía cuya producción produce esos gases. ¿Es ético convertir a esta zona en el vertedero de las emisiones contaminantes de unos procesos de los que apenas se benefician?. ¿Es ético que estos municipios se enteren de este proyecto a través de los medios de comunicación?, y es que eso es lo que ha pasado. José Manuel Salvador, alcalde de Ejulve, lamentó haberse enterado así y ha reclamado, a la DGA y al Gobierno del Estado, información clara, concisa y de forma urgente al respecto del proyecto.
Y es que este es el problema de esta tecnología: la ética. ¿Es ético invertir ingentes cantidades de dinero en esta investigación cuyo único fin es mantener el sistema de explotación y la cuenta de resultados de estas compañías energéticas?, ¿no sería más correcto invertir todo ese dinero en el desarrollo de tecnologías energéticas de fuentes renovables?. ¿Qué pasará cuando dentro de 30 o 40 años las reservas de carbón, petróleo y gas natural estén proximas a su agotamiento?, que habremos perdido un tiempo y un dinero precioso en pos del desarrollo de tecnologías que nos permitirían mantener nuestro desarrollo, a la par que no contribuirían negativamente al medio ambiente. Pero, claro, ¿alguien cree que estas empresas iban a dejar de lado sus procesos productivos excesivamente contaminates, y enormemente rentables, únicamente por la presión social y de determinados movimientos ecologistas?. ¿Es ético que la UE apoye este proyecto?, ¿no convendría más, por ejemplo, promover reforestaciones masivas, teniendo en cuenta que la masa forestal atrapa también, y de forma natural, gran cantidad de dióxido de carbono?.
La captura de CO2 es, simplemente, un parche, efectivo, eso sí, pero nada más que un parche. Por desgracia, a día de hoy, los que pensamos y sabemos que las cosas se pueden y se deben de hacer de otra forma, no tenemos otra opción: o parches, o nada. Ante esa disyuntiva, ¿qué nos queda?. Coger lo que nos dan, y seguir luchando, pues callados no nos vamos a quedar.
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