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¿SIRVE EL RECICLAJE PARA ALGO?. ¡POR SUPUESTO!

Según Ecovidrio, asociación de reciclaje del vidrio sin ánimo de lucro, el reciclaje de 3.000 botellas de vidrio evita 1.000 kilos de basura y ahorra más de una tonelada de materias primas. De esta manera, se reduce la contaminación del aire en un 20%, al quemar menos combustible para la fabricación de nuevos envases. Además, el vidrio es uno de los materiales más fáciles de reciclar, se ahorra un 93% de materiales y un 23% de energía, ya que la fabricación de nuevos envases de vidrio con materias primas necesita un mayor uso de energía que los fabricados con vidrio reciclado (calcín).
Ecoembes, sociedad privada sin ánimo de lucro que gestiona el reciclado de los envases de plástico, latas y bricks; así como de papel y cartón, recuerda que los plásticos tienen muchas utilidades y son fáciles de reciclar, así como que con su reciclaje se evita la extracción de petróleo, su materia prima. Con los metales de las latas, pasa lo mismo que con el vidrio, su fabricación a partir de material reciclad es menos costosa energéticamente.
Por su parte, el reciclado de papel y cartón ayuda a reducir la tala de árboles y el gran impacto ambiental de su fabricación: su reciclaje reduce en un 74% la contaminación del aire y en un 35% la del agua, según Asapel, Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón.
En resumen, el reciclado contribuye a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y, visto lo visto en estos momentos, en los que ya se barrunta el fracaso absoluto de la Cumbre Copenhague, pues bien esta que la sociedad, que somos los que sufrimos y pagamos todo esto, podamos hacer algo y, además, dar ejemplo a los políticos que, mucho hablan, pero poco hacen.
Bueno, que nos desviamos del tema. A parte de reciclar, también se puede reutilizar los materiales para nuevos usos. Por ejemplo, los materiales con los que están compuestos los envases se pueden utilizar como materia prima para crear nuevos productos (bolsas, fibras, mobiliario urbano o material de construcción); con el aluminio y el acero se producen nuevos envases y láminas; con los bricks se elaboran bolsas y sacos de cartón; el papel y cartón se convierten en cajas, periódicos, papel de embalar o de escribir; y del vidrio se obtienen nuevas botellas y objetos de vidrio. En otras ocasiones, los materiales reciclados dan lugar a productos diferentes al material de origen, en algunos casos con resultados muy curiosos. Por ejemplo, Ecoembes señala que con ocho cajas de cereales se puede crear un libro, con 80 latas una llanta de coche, con seis bricks una caja de zapatos, y con 40 botellas de plástico PET se puede hacer un forro polar.
El reciclaje pues, es algo positivo, y así lo demuestra tener interiorizado buena parte de la población, pues sin la colaboración de los consumidores no serían posibles las cifras de crecimiento que se tienen. Eso sí, las organizaciones gestoras del reciclaje subrayan que para que el sistema funcione correctamente no sólo es importante la cantidad, sino también la calidad, y con calidad se refieren a que cada residuo debe ir en su contenedor correspondiente, pues de no ser así, el proceso se resiente al dificultarse su labor.
Así que, ya sabemos, a reciclar. Si bien, de las famosas 3 "R", la de Reciclar debe ser la última en prioridad. Antes de nada, Reducir (los residuos); después, Reutilizar (es decir, usar al máximo los productos, para cualquier uso); y, por último, Reciclar, porque no siempre se puede poner en práctica las otras 2, y con el reciclar, del mal, el menos.
LA BATALLA DE LOS HÍBRIDOS

En este último mes hemos asistido a la presentación de los dos automóviles híbridos con más pedigree, en lo que parece ser el primer pulso de una dura pugna entre el mayor fabricante de automóviles del mundo, Toyota, y la 3ª generación de su Prius, y el fabricante, también japonés, Honda, con la nueva versión de su Insight.
Navidad ecológica
Lo confieso, la navidad no es algo que me vuelva especialmente loco. Mis inquietudes religiosas no son tema relevante en este espacio, así que, dejándolas al margen, la navidad para mi, como para mucha otra gente, es una época en la que se alternan los días de fiesta (entendidos como no laborables), las cenas/comidas con familiares/amigos y, como no, la espiral consumista a la que, aunque quieras, es muy difícil escapar.
Es de esto último de lo que no me siento para nada orgulloso, sin embargo, como todo, intento hacerlo de la forma más responsable y sostenible, no sólo las propias compras navideñas, sino todo lo derivado con el consumo energético, de productos navideños, etc.
Por desgracia, eso no es la norma en esta sociedad. Sociedad en la que las fiestas navideñas son sinónimo de despilfarro. No alcanzo a entender, por ejemplo, el porque de ese desproporcionado gasto energético con la iluminación navideña, esa que cada año se enciende antes (por mucho que me digan que son de bajo consumo, pues menor consumo que el no consumir, no hay ninguno). Estamos en crisis, sin embargo, nadie deja de encender sus lucecitas a primera hora de la tarde hasta la mañana siguiente, no ya por el despilfarro energético, sino por el bien para el bolsillo que eso supone. En mi casa, no por la crisis, pues lo hacemos desde hace mucho tiempo, la iluminación se enciende los días realmente señalados de la navidad, (24, 25, 31 de diciembre, y 1, 5 y 6 de enero).
A lo mejor es un poco tarde para este año, pero no para el siguiente, así que ahí van unos consejos para hacer de la navidad una fecha más sostenible:
Compras ecológicas:
- Las fechas previas a los días "tradicionales" de regalos (entrecomillo lo de tradicionales porque, digan lo que digan, el 24 de diciembre no es tradición regalar nada, pero bueno, a algunos le ha metido un buen tanto la sociedad consumista en la que estamos; a mi, no) son un no parar de compras, englobando los regalos, turrones, adornos, etc. No es raro que, por cada regalo, veamos una bolsa de plástico distinta. Debemos intentar reducir el consumo de éstas o, al menos, utilizarlas las máximas veces posibles. Las autoridades deberían poner coto al consumo de bolsas de plástico, subvencionando las de otros materiales, obligando a cobrarlas a los establecimientos (algunos ya lo hacen), o lo que sea, pero son millones las bolsas que, año tras año, y tras un único uso, acaban en los vertederos, y más que nunca en estas fechas.
- Para los que vivan en la ciudad y se desplacen a grandes centros comerciales, que lo hagan siempre que puedan en transporte público, primando a las superficies comerciales más próximas, en contraposición con aquellas que comienzan a verse de forma general a las afueras de las ciudades, que suponen un gasto innecesario de combustible para desplazarse allí. En Zaragoza, por ejemplo, acaba de inaugurarse Plaza Imperial, una gran centro comercial situado a varios kilómetros de distancia de la ciudad; ¿qué sentido tiene el ir hasta allí, teniendo en la propia ciudad consolidada varios centros comerciales de grandes dimensiones y con gran variedad de establecimientos?.
- En cuanto a la alimentación, y, de nuevo, no sólo en estas fechas, hay que optar siempre que se pueda por productos frescos, de temporada y cuya producción haya sido lo más cercana posible. Yo, por mi parte, siempre miro la procedencia de los productos que compro y, siempre que puedo, opto por un producto de la tierra (aunque sea un poco más caro) frente a los de otros puntos geográficos.
- A la hora de comprar regalos hay que buscar si existen productos como los que buscamos con un perfil más sostenible y ecológico. Por ejemplo, si quieres regalar un viaje, siempre se puede optar por el ecoturismo; si quieres regalar juguetes, siempre puedes primar los de carácter educativo que ayuden a concienciar a los niños con el cuidado y respeto del medio ambiente, y si de esos buscamos en la etiqueta los que están fabricados con materiales reciclados y reciclables, mejor aún. ¡Ah!, y para todos esos juguetes que necesitan pilas (si se pueden evitar mejor), siempre se puede optar por las recargables libres de plomo.
Simbolos navideños:
- Arbol de navidad: Podemos optar entre uno natural, para lo cual debemos de hacer lo que esté en nuestra mano para que, o bien tenga una vida lo más larga posible, o bien llevarlo a un punto de recogida tras las fiestas. Tambien podemos optar por uno artificial, buscando el de mejor calidad que nos podamos permitir, pues nos durará muchos años más, reduciendo así el nivel de residuos que generamos
- Adornos: Podemos elaborarlos nosotros mismos con materiales reciclados. En los colegios comienza a ponerse en práctica este simple ejercicio, contribuyendo en la distracción de los niños y que, además, les estimula a proteger el medio ambiente.
- Iluminación: Aquí llega lo más peliagudo. Yo optaría por reducir al mínimo el consumo, limitando al máximo las horas de encendido, optando por iluminación de bajo consumo, instalando temporizadores que acoten el tiempo de encendido,...
En estas fechas generamos de media 2 kilos de basura por persona y día, de los que la mitad son envoltorios y embalajes. Una aberración que hay que minimizar al máximo. Para ello: Reducir, Reutilizar y Reciclar.
- Reduzcamos al maxímo los envolotorios, envasados, bolsas de plástico, productos de "usar y tirar".
- Reutilicemos todo lo que podamos las veces que nos sea posible.
- Cuando no sea posible reutilizarlo más, seamos responsables en la forma de la que nos deshacemos de él y optemos, siempre que se pueda, por Reciclarlo.
Celebremos la navidad, el solsticio de invierno, el fin de año o lo que cada uno quiera, pero intentemos hacerlo de la forma más sostenible, que no cuesta nada.
Por cierto, si quieres felicitar las fiestas, siempre es mejor utilizar las postales electrónicas y el e-mail, si puedes, pues reduces el consumo de papel y gasto energético del transporte de correos. Voy a dar ejemplo:
Felices fiestas a todos.
Que acabéis bien el año y que empecéis mucho mejor el siguiente.
Y si queréis haceros un propósito para el año nuevo, ahí va uno muy bueno: hacer lo más sostenible posible vuestro día a día.
Un saludo sostenible.
En tiempos de crisis: ecología.
Estamos en crisis, recesión, crecimiento negativo, o como lo queráis llamar. No voy a entrar en quien o quienes son los culpables de la crisis porque, sinceramente, ni me importa, ni me ayudaría en nada, sólo sé que el ciudadano medio, es el menos responsable y el que más la sufre. A ellos va dirigido este post.
No hay mal que por bien no venga. Quiero decir que en estos tiempos en los que muchos nos hemos de "apretar el cinturón" podemos utilizar para ello varias medidas que contribuyan a ello y, a su vez, contribuyan a minimizar el impacto de nuestros actos en el medio ambiente.
El consumo energético en España duplica al registrado en 1975, siendo la dependencia energética del exterior de entre un 80 y 90%. Debido a este nivel de consumo, somos uno de los Estados de la Unión que más se ha alejado de sus compromisos del Protocolo de Kyoto, al superar la cantidad asumida de emisiones de gases invernadero en un 25%. Los consumidores somos una parte importante del problema (cada hogar produce anualmente hasta cinco toneladas de CO2), y también de la solución, pues con unos simples cambios en nuestros hábitos podemos lograr importantes reducciones en el consumo de energía, lo que beneficia al medio ambiente y, de paso, a la economía doméstica.
La vivienda y el transporte han sido los sectores que más han incrementado el consumo en los últimos años, representando el 30% del consumo total de energía. Por ello, las instituciones son cada vez más exigentes para que las viviendas disminuyan esos niveles de consumo, siendo prueba de ello la nueva normativa que representan, principalmente, el Código Técnico de la Edificación (CTE), el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) o la Certificación de Eficiencia Energética de Edificios. Con los coches pasa algo similar, pues la normativa europea exige cada vez coches más eficientes, además de que cierta legislación europea y estatal gravan con más impuestos los coches que más consumen (como los 4x4) y eximen de ciertas tasas a los más eficientes.
Evidentemente, por desgracia, no todos los ciudadanos pueden permitirse una vivienda nueva (ni siquiera adaptar bioclimáticamente las suyas) o comprarse un coche nuevo (convencional o híbrido). Pero, sin embargo, sí tenemos al alcance de todos ciertas medidas:
- Podemos optar por una conducción eficiente. Yo la aplico y los resultados de consumo energético y, por consiguiente, de reducción de combustible, son evidentes.
- En las grandes ciudades, sobretodo, las dificultades para encontrar transporte urbano que se adapte a los horarios laborales son enormes. Para ello hay páginas en internet con las que se puede encontrar a la persona idónea para compartir coche e, incluso, garage. Probad en compartir.org, comparteviaje.es, BusVao.com, Shareling.es, buscogaraje.com, Aparcalia.com,...
- Ni que decir tiene que, siempre que se pueda, lo más eficiente es no coger el coche, es decir, andar, ir en bici, usar el transporte público,...
- En cuanto al consumo doméstico, sobretodo ahora que llega el invierno, hay que hacer un esfuerzo en la reducción del consumo de calefacción. Una vivienda a 20º ofrece el suficiente confort, y los dormitorios pueden estar incluso a 3-5 grados menos. Hay que tener en cuenta que cada grado que bajamos el termostato podemos obtener un ahorro de cerca del 3% de la factura eléctrica. Tampoco es necesario tener la calefacción todo el día encendida, y mucho menos de noche. No es recomendable cubrir los radiadores ni colocar ningún objeto a su lado, ya que dificulta la difusión del aire caliente. Por otra parte, un mantenimiento adecuado de la caldera individual puede ahorrar hasta un 15% de energía.
- Las válvulas termostáticas en radiadores y los termostatos programables se amortizan rápido al lograr ahorros de entre un 8 y un 13%.
- Las bombas de calor aportan climatización integral: aire acondicionado en verano y calor en invierno, y los conocidos como "inverters" pueden ahorrar entre un 30 y un 40% respecto a los equipos convencionales más baratos. Además, para optimizar su rendimiento deberíamos saber que no conviene usarlo en las horas de más calor, sino a primera hora de la mañana. Por supuesto, recordar que el termostato de nuestro aire acondicionado no debe estar por debajo de los 24º (por salud, por confort y por economía).
- Un factor importante de consumo, mucho más de lo que la gente cree, es el modo "stand by" de diversos electrodomésticos. Por lo que debemos apagar siempre los aparatos totalmente, nunca dejarlos en posición "stand by". De hecho, en mi opinión, lo que se debería es obligar a los fabricantes que eliminaran ese dispositivo que, no ayuda a nada (simplemente a apagar tu tele, DVD o TDT desde el sofá, en lugar de levantarte y apagarlo desde el propio electrodoméstico).
- La adquisición de electrodomésticos de clase energética A suponen un desembolso mayor al inicio, pero tienen un tiempo de retorno de la inversión de unos 4 años, con lo que, pasado ese tiempo, conseguimos hasta un 75% de ahorro con el menor consumo de ese elemento con respecto al consumo de un electrodoméstico no eficiente.
- Además de eso, en el caso de los frigoríficos, se aconseja mantener la temperatura del refrigerador entre 3 y 5º grados, y el congelador entre -18 y -15º grados. Con respecto a las lavadoras, debemos optar, siempre que se pueda, por programas en frío o de menor temperatura posible, pues entre el 80-90% de la energía consumida por este electrodoméstico es para calentar agua; así como aprovechar al máximo su capacidad (no poner una lavadora semivacía). El lavavajillas, siempre que siga consejos de uso similares a los de las lavadoras, puede suponer un ahorro importante (de agua y energía) con respecto a un lavado a mano con agua caliente.
- El cocinado de alimentos también se lleva una buena parte de la energía. Usar el microondas, frente al horno convencional, siempre que se pueda; cocinar con recipientes cuyo fondo sea mayor que el fogón; tapar las cacerolas; abrir la puerta del horno sólo lo necesario; usar olla exprés; si se utilizan placas eléctricas, desconectarlas unos minutos antes de la cocción, y si la cocina es de gas, reducir el fuego cuando se esté hirviendo el alimento, son algunas de las medidas simples que podemos llevar a cabo para reducir el consumo de energía y nuestras facturas a fin de mes.
- En cuanto a los ordenadores, se debe apagar el monitor si no se va a usar en más de 20 minutos y todo el PC en caso de no utilizarlo en más de dos horas.
- La iluminación supone entre un 20 y 25% del consumo eléctrico de una vivienda. La mejor forma de reducir este gasto es optar, siempre que se pueda, por iluminación natural. Obviamente, esto no siempre es posible, pero podemos llevar a cabo otras medidas que ayuden a ello: apagar las luces cuando no se necesitan, mantener limpias las tulipas y bombillas, utilizar bombillas de bajo consumo (cuestan más, pero ahorran hasta un 80% de energía y duran 8 veces más), e incluso pintar de colores claros paredes y techos (con menos iluminación artificial, tenemos mayor sensación de luminosidad).
Como véis, las medidas no son pocas y sí son muy fáciles. Algunas suponen cierto desembolso económico, pero siempre con la certeza de que ese exceso en su adquisición, va a suponer una disminución efectiva de su consumo mes tras mes.
Pues eso, que no cuesta nada, que supone un ahorro real (algo importante en estos tiempos, y en cualquier otro momento) y reducimos nuestro impacto sobre el planeta. En tiempos de crisis, y en tiempos de bonanza: economía y ecología.
Reciclaje de bombillas

Ambilamp, una organización privada sin ánimo de lucro, que engloba a más de 80 productores de lámparas (el 95% del mercado estatal), ha instalado en el aparcamiento de La Romareda de Zaragoza una exposición divulgativa que, con el nombre Recicla luz, recicla vida, pretende concienciar del reciclado de las bombillas. El horario es ininterrumpido de 14 a 21 horas para el día de hoy.
El año pasado en todo el Estado el volumen de bombillas consumidas generó un total de 8.700 toneladas de residuos, cuyo porcentaje de mercurio podría contaminar la mitad de las reservas de agua potable de España. El 88% del peso de una bombilla es vidrio; el 7% es metal (aluminio, latón, cobre, etc); el 2% es plástico y el 0,02% es mercurio. Aunque el porcentaje del mercurio parezca mínimo, sólo con el de una bombilla se podrían contaminar hasta 35.000 litros de agua.
A lo largo de un atractivo recorrido, que simula el interior de un tubo fluorescente, se muestra el proceso de reciclaje y el tratamiento completo de los residuos de lámparas, donde su separación y posterior tratamiento es fundamental para la protección del medio ambiente.
Hay que recordar que las bombillas tradicionales, las incandescentes, serán pronto eliminadas del mercado por su pobre rendimiento (producen más calor, que luz). La idea es ir renovando las bombillas incandescentes por bombillas de bajo consumo, un poco más caras, pero mucho más eficientes y económicas en su vida útil, más larga que la de las anteriores.
Ambilamp va a poner en marcha un proyecto piloto de recogida doméstica mediante unos contenedores que colocará en los 10 hiper más importantes a nivel estatal; para que quien compre una bombilla, pueda depositar allí la vieja.
Y es que si bien es cierto que cualquier usuario puede depositar en el almacén o comercio la bombilla sin vida si compra otra similar, de momento, no todos los establecimientos se encuentran todavía preparados para este proceso, sobre todo los pequeños comercios. El reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos acaba de comenzar y está en una fase todavía muy inicial.
Otro modo de reciclar estos residuos es acudir a cualquier punto limpio donde debe haber un punto de recogida selectiva de este tipo de residuos. Si bien no siempre es así; pues en Alcorisa, mi pueblo, hay un punto de recogida selectiva de residuos eléctrónicos y eléctricos, pero que deja mucho que desear. No está protegido contra la lluvia, no está convenientemente cerrado,... En demasiadas ocasiones las buenas intenciones se quedan en gestos de cara a la galería. Es preferible no gastar dinero, que gastar dinero en chapuzas, que no consiguen lo que pretenden, pero que, eso sí, quedan muy bien de cara al electorado (que parece que es lo que interesa). Por cierto, ¿por qué esa exposición sólo un día y sólo en Zaragoza?, ¿en el medio rural no se recicla?.
Conducción ecológica

Sigo con unas mínimas directrices para minimizar el impacto que nuestras actividades generan en el medio ambiente. Hoy le toca el turno al coche y la conducción.
Coche y ecología no suelen ir asociadas, no hay que olvidar que el transporte representa el 28% de las emisiones de CO2 y el 15% del total de la energía consumida en España. Los fabricantes, movidos por motivos ecológicos y, por supuesto, por motivos comerciales (hoy en día, lo ecológico vende), están desarrollando vehículos y motores cada vez más eficientes y que generan menos emisiones. Pero eso no es óvice para que nosotros, los conductores, también adaptemos nuestra forma de conducir hacia el ahorro de combustible y la mayor eficiencia energética.
Además, las ventajas de la llamada "eco-conducción" no son sólo medioambientales, también económicas por el ahorro en combustible que conlleva. Por ejemplo, para una empresa con una gran flota de vehículos que marque unas directrices de conducción a sus empleados, podría ahorrarse una importante cantidad, concretamente, según estudios del IDAE, un 15% por vehículo, que trasladado a la cuenta de resultados de la empresa tendrá un impacto más que destacado.
El respeto al medio ambiente y el ahorro, son razones suficientes para apostar por la eco-conducción, ¿no?. La conducción eficiente se compone de reglas sencillas:
- Arrancar el motor sin pisar el acelerador.
- No sobrepasar las 2.500 revoluciones en los motores de gasolina y las 2.000 en los diésel para cambiar de marcha.
- Circular con marchas largas a bajas revoluciones (lo cual no quiere decir ir más despacio).
- Evitar acelerones o frenazos bruscos (para lo cual es necesario mantener la distancia de seguridad).
- Racionar el uso del aire acondicionado (evitar usarlo cuando la temperatura interior de la habitáculo no supere los 24ºC).
- Detener el motor en paradas largas.
Es cierto que los automóviles consumen un 25% menos que hace 20 años, pero la utilización errónea de un coche puede anular totalmente la eficiencia de las mejoras tecnológicas. Las ventajas de la eco-conducción son numerosas, y no se limitan a las económicas y medioambientales. También combate la contaminación acústica: un coche a 4.000 revoluciones hace el mismo ruido que 32 vehículos a 2.000; al basarse en evitar los picos de velocidad y en conducir de manera suave, rebaja el estrés de la conducción y el riesgo de accidentes.
Bueno, ahora tú eliges. La eco-conducción es más respetuosa, más eficiente, más barata, menos estresante y más segura. Eso sí, es más aburrida pero, ¿pesa más el aburrimiento que todas sus ventajas?.
Hábitos de consumo ecológicos
En una entrada anterior comentaba una serie de directrices para hacer una compra realmente ecológica. Sin embargo, para mi, es primordial interiorizar unos hábitos de consumo ecológicos basados en las tres "R": Reducir, Reutilizar y Reciclar. Por ese orden, reducir el consumo; reutilizar los elementos el mayor número de veces posible, con lo cual evitaremos adquirir nuevos productos; y, cuando ya no quede otra posibilidad, reciclarlo, para lo cual deberemos haber comprado en su momento un producto reciclable, evidentemente.
Y es que todo comienza en el momento de la compra: hay que comprar sólo lo indispensable y, luego, aprovechar al máximo los productos (dándoles otras utilidades para alargar su vida); intentar evitar los productos con envoltorios muy aparatosos o envases de plástico (por ejemplo, las frutas y otros alimentos empaquetados en ese corcho blanco, ¿para qué sirve ese corcho?, únicamente para mejorar la presencia del producto, así que, si es posible, adquiriremos la fruta sin ningún tipo de envase y en el menor número de bolsas posible); deberemos priorizar los productos de larga vida sobre los de usar y tirar (toallitas limpiagafas, kleenex, maquinillas de afeitar desechables,...); también adquiriremos productos que se puedan reciclar más fácilmente (el vidrio se puede reciclar casi indefinidamente, cuantos menos pintura y elementos de color lleve un producto, más facil será su reciclado, pues previamente hay que eliminar esa pintura,...); seleccionar aparatos de bajo consumo o con etiqueta de alta eficiencia energética; escoger alimentos de temporada frente a los precocinados; adquirir productos fabricados lo más cerca posible del punto de venta (pues han emitido menos CO2 desde su fabricación hasta allí); priorizar productos de tamaño familiar (podemos comprar nuestra marca de champú y/o gel en su formato más grande y rellenar botes más pequeños a partir de él, reduciendo así el número de envases que adquirimos),...
Hay muchos grados de ecologismo, desde el consumidor ecologista que evitará comer pescado, carne, huevos, etc.; a los "ecologistas-light" que consumen alimentos ecológicos "delicatesen" o comprar ropa con algodón orgánico, pero de gama alta. Cualquier opción es válida (unas más que otras, evidentemente), el caso es hacerlo de forma consciente e intentar extender cada vez más esos hábitos a sí mismo y a su entorno. Piensa global, actúa local.
Cómo elegir productos realmente ecológicos
En cualquier supermercado al que vayamos hoy en día podemos encontrar a la venta multitud de productos con las etiquetas de "naturales", "biológicos", "ecológicos", "orgánicos", "libres de emisiones de CO2", "biodegradables", "reciclables", "respetuosos con el medio ambiente",... El ecologismo está de moda, vende. Por desgracia, no es "verde" todo lo que reluce. Aunque en ocasiones sea complicado acertar, aquí van unos consejos con los que los consumidores podamos guiarnos para hacer una compra más ecológica, inteligente y responsable.
- No conviene dejarse llevar por este tipo de denominaciones tan genéricas y ambiguas, que no suelen estar reguladas, salvo excepciones. Por ejemplo, los términos "bio" y "biológico" se podían utilizar hasta mediados de 2006 en todo tipo de alimentos, hasta que la ley restringió su uso a productos elaborados exclusivamente con métodos ecológicos.
- También debemos desconfiar de promesas demasiado bonitas para ser ciertas, como los coches "ecológicos" (¿?), y es que, un coche podrá reducir sus emisiones de CO2 o utilizar el combustible de manera más eficiente pero, de ahí a ser "ecológico" hay cierta distancia, pues seguirá teniendo un impacto medioambiental considerable al seguir abasteciéndose de combustible fósil.
- La falta de transparencia es otro elemento a tener en cuentra, desconfiemos de esos productos que no ofrezcan información detallada de su condición de "verde", o si no resulta fácil contactar con su servicio de atención al consumidor.

- Aunque no es un sistema perfecto, hay diversas certificaciones que pueden emplearse como guía. En este sentido, el etiquetado puede ser útil para elegir un producto ecológico. Por ejemplo, un producto con la etiqueta ecológica europea ha pasado por rigurosos controles de la Comisión Europea. Asimismo, los productos madereros que llevan el certificado del Consejo de Administración Forestal (FSC en sus siglas inglesas) han sido extraídos y elaborados con criterios ecológicos, sostenibles y socialmente justos y solidarios.
- También deberemos tener cuidado si juegan con la similitud terminológica: "Reciclable" significa que el consumidor puede llevar ese producto a reciclar al lugar destinado a ello; "reciclado" quiere decir que el producto incorpora materiales que provienen del reciclaje.
- Los envoltorios, pese a muchos diseños que muestran elementos naturales o colores verdes, no son fiables a la hora de comunicar las supuestas bondades ecológicas del producto. Sólo una atenta lectura de su etiqueta nos debería sacar de dudas. Así, por ejemplo, se podría saber si un cosmético es realmente de origen vegetal, o si en su gran parte está realizado con componentes artificiales aunque incorpora un pequeño porcentaje de ingredientes naturales.


